Capítulo 6- No importa el camino que tomes en la vida, alguien siempre querrá tu fracaso
-Así que no todos los guardianes luchas para proteger sus cristales, algunos
simplemente se entregan al mago que aparezca si lo consideran digno, ¿es eso
correcto?- preguntaba Eyquel
-Exacto, el familiar solo está para asegurarse que el cristal caiga en manos de
un mago- respondía con un poco de tristeza en su voz Lezia, Sora quien caminaba
un poco más lento que los dos interrumpe la conversación para anunciar que
están cerca de Peshk.
Apenas llegaron a la ciudad la vista era horrible.
Peshk no solo era un gran astillero y un gran puerto pesquero pero también
era una hermosa ciudad en una gran colina, cuando se llega a la ciudad todo es
un camino de bajada hasta el puerto, por esta razón es que a los tres les
parecía imposible lo que estaban contemplando, la ciudad estaba inundada.
Es físicamente imposible que se inunde una ciudad como esa, la ciudad podía ser
devastada por grandes olas pero jamás inundada, además el agua siempre llegaba
a las rodillas y estaba fija en su lugar, o sea que la gravedad no hacía que el
agua volviera al mar, esta inundación desafiaba la lógica del mundo, entonces
Eyquel y Sora miran a Lezia, quien los mira con una cara de decepción y les da
una respuesta con tono frustrado –Obviamente es magia, alguien está
constantemente manteniendo un hechizo de control de agua para mantener la
ciudad así-, pero eso no era todo, la ciudad también estaba completamente
abandonada, tampoco era tanta agua como para abandonar una ciudad, entonces
Sora llama la atención de los otros dos –Miren, algunos edificios están algo
destruidos y hay madera y cosas por toda la calle inundada, obviamente la
ciudad fue acosada por una gran tormenta-, decía mientras apuntaba a los
empapados edificios –O quizás alguien atacó el pueblo usando el mar, pero
tendría que ser un mago muy poderoso para poder hacer algo así- interrumpió
Lezia, -¿acaso tu no podías detectar la presencia de los magos?- preguntó
Eyquel a Lezia quien mira a su alrededor con cara de concentración, y luego le
devuelve a Eyquel una mirada de decepción –Si, pero no detecto ningún mago, ido
no pudo haberse ido ya que alguien debe mantener el hechizo, aunque puede que
haya un familiar en la zona, pero los familiares no podemos detectarnos los
unos a los otros- explicaba Lezia mientras se arreglaba los pantalones para no
mojarse tanto, lo mismo hizo Eyquel, -¿Por qué un mago destruiría esta ciudad?-
preguntó Sora –creí que los magos usarían su magia para proteger la humanidad
de las fuerzas que están despertando- continuó Sora, Lezia iba a decir algo
pero Eyquel se le adelantó –Las personas son buenas y malas, y la magia en este
caso es tan solo un arma nueva, como algún día lo fueron las espadas y las
catapultas, temo que en nuestros viajes encontraremos muchos magos que hayan
usado la magia para sus propios propósitos- hablaba Eyquel con la mayor seriedad,
hace una breve pause y dirige la mirada a Lezia y prosigue –Discúlpame pero
cuando encontremos a este mago no puedo permitir que te vayas con él, dije que
te llevaría con un mago que te merezca, y el que sea que hizo esto es un
bastardo y voy a encontrarlo y detenerlo- y entonces Lezia le grita –Pero él
obviamente es un mago poderoso y tú no eres nada, eres idiota deberías saber
que no puedes ganarle a un mago-, Eyquel le da la espalda a Lezia y tantea el
mango de su hacha –Mientras esta hacha tenga filo y los magos sangren pueden
ser derrotados, dijiste que el familiar debe estar en algún lugar manteniendo
el hechizo, y el familiar debe saber dónde está su mago, así que iré a
buscarlo, si no quieren acompañarme espérenme aquí- Inmediatamente tras decir
estas palabras Eyquel prosigue su camino por la inundada calle –Si no salvamos
el pueblo no podré comerciar, y si lo salvamos quizás la gente vuelva y consiga
buenos tratos por ser una heroína- a Sora le brillaban los ojos y siguió a
Eyquel.
Lezia se quedó sola murmurando mientras unas lágrimas caían por sus mejillas –Eres
un idiota, cuando mueras un mago podrá tomar posesión de mí, eres un maldito
inútil pero no quería que te suicidaras de esa forma-.
No tan lejos sobre una pequeña torre en la ciudad unos ojos celestes miran
la escena y suelta una pequeña risa.
miércoles, 6 de marzo de 2013
viernes, 1 de marzo de 2013
Capítulo 5
Capítulo 5- No se puede confiar en las ventanas, a veces hay
que salir para ver que hay afuera
Lezia estaba vestida de una forma diferente ahora, usando ropa de leñador igual que Eyquel quién cargaba su mochila de comida y otras cosas básicas cuando de repente es interrumpido por su padre -Hijo, te he negado la fantasía toda tu vida y ahora ella ha cobrado vida y nos ha golpeado, esta chica nos ha salvado y me parece noble que quieras que sea feliz, ¿pero quién nos salvará si ella no está?- su voz sonaba muy preocupada y su mirada era la de un padre que veía a su hijo partir, Eyquel lo mira a los ojos con la determinación de un hombre –Padre quédate tranquilo, llevaré a Lezia con un buen mago que se la merezca y hablaré con ese mago, si los magos son personas capaces de usar magia y además tienen poderosos familiares a su lado entonces son los únicos capaces de enfrentarse a la magia que nos acosa, conseguiré un mago que proteja este pueblo- los ojos de Eyquel brillaban con una determinación nunca antes vista en el joven, estaba en una misión en la que nunca creyó que estaría, no solo quería un destino mejor para la mujer que salvó su pueblo pero además de este viaje dependía el futuro de su pueblo, el pueblo de Dru donde había pasado toda su vida estaba acosado por el bosque que lo rodeaba y quien sabe cuándo despertarían.
-Eres todo un hombre ahora hijo, todos contamos contigo, lamentablemente debo quedarme aquí a cuidar de tu madre ya que ella es muy débil para viajar y no hay nadie más que pueda serte de ayuda en este pueblo, estás solo con Lezia en este viaje, pero al menos déjame darte algo- El padre de Eyquel le entrega entonces unas telas que envolvían algo, tras quitar las telas se revela un gran hacha de un brillante metal y su apellido grabado en ella con hermosas letras azules –Esta es el hacha de los Grunemond, no hay árbol en el que valga la pena usar esta hacha en esta parte del mundo, es muy filosa y poderosa y se dice que hace todo el trabajo por ti, y por eso quiero que la tengas en este viaje- Eyquel agacha la cabeza y acepta el hacha, sus lágrimas caían al sucio suelo de la pequeña casa –Estoy honrado padre- dijo entre sollozos Eyquel quien nunca había tenido el respeto de su padre este ahora le entregaba una rara arma familiar.
Tras una triste despedida de su madre y una breve despedida con una serie mirada con su padre Eyquel y Lezia ambos cargando una mochila cada uno con provisiones y Eyquel con su hacha en su cintura del lado derecho, ambos parten por el camino hacía Peshk, Un pueblo famoso por su gran producción de barcos y su gran pesca, Peshk alimenta Dru y este les provee madera, pero el cargamento de comida que se suponía debía llegar el día anterior nunca apareció, por suerte la comida no es una de las preocupaciones del pueblo pero aun así es extraño.
Y así comienza el viaje de unas seis horas a pie hasta el pueblo donde iniciará su aventura, de repente Lezia detiene a Eyquel y mira rápidamente hacia atrás –Alguien nos sigue- anuncia Lezia.
De los árboles al costado del camino sale de su escondite lentamente una rubia pecosa un poco más alta que Lezia pero más baja que Eyquel, era Sora su vecina, -¿Qué haces aquí?- preguntó Eyquel con algo de crueldad, Sora mira al suelo con vergüenza y comienza a hablar –Cuando éramos pequeños hice una promesa, la promesa de buscar una isla con un amigo, la promesa de perseguir la fantasía, cuando crecí abandoné ese amigo y su sueño porque creí que era todo mentira, pero la realidad me ha mostrado que puede que no sea mentira, y estoy aquí para pedirte que me permitas viajar contigo viejo amigo y podamos encontrar la magia juntos, como prometí en los viejos tiempos- Eyquel sonrió tras escuchar eso pero antes de responder Sora prosiguió –Mi padre es un mercader y ahora me entreno como cual, es costumbre de mi familia que como bien sabes es una gran familia de mercaderes que cuando cumplimos 18 salgamos con algunas provisiones y dinero y volvamos con mucho más que lo que teníamos al salir, y sé que si viajo contigo podré no solo vivir la aventura con la que soñábamos de niño, también encontraré la fortuna que ansío-Sora usaba un vestido violeta de una pieza que apenas le llegaban a las rodillas, aunque se podía notar que lo cortó, de seguro quería tener más comodidad para correr, además también cargaba con una mochila de provisiones, y tras una pequeña conversación Eyquel la aceptó en el grupo.
Un joven leñador, una familiar incapaz de hacer magia, y una aprendiz de mercader juntos en su viaje.
Así es como comienza la aventura.
Lezia estaba vestida de una forma diferente ahora, usando ropa de leñador igual que Eyquel quién cargaba su mochila de comida y otras cosas básicas cuando de repente es interrumpido por su padre -Hijo, te he negado la fantasía toda tu vida y ahora ella ha cobrado vida y nos ha golpeado, esta chica nos ha salvado y me parece noble que quieras que sea feliz, ¿pero quién nos salvará si ella no está?- su voz sonaba muy preocupada y su mirada era la de un padre que veía a su hijo partir, Eyquel lo mira a los ojos con la determinación de un hombre –Padre quédate tranquilo, llevaré a Lezia con un buen mago que se la merezca y hablaré con ese mago, si los magos son personas capaces de usar magia y además tienen poderosos familiares a su lado entonces son los únicos capaces de enfrentarse a la magia que nos acosa, conseguiré un mago que proteja este pueblo- los ojos de Eyquel brillaban con una determinación nunca antes vista en el joven, estaba en una misión en la que nunca creyó que estaría, no solo quería un destino mejor para la mujer que salvó su pueblo pero además de este viaje dependía el futuro de su pueblo, el pueblo de Dru donde había pasado toda su vida estaba acosado por el bosque que lo rodeaba y quien sabe cuándo despertarían.
-Eres todo un hombre ahora hijo, todos contamos contigo, lamentablemente debo quedarme aquí a cuidar de tu madre ya que ella es muy débil para viajar y no hay nadie más que pueda serte de ayuda en este pueblo, estás solo con Lezia en este viaje, pero al menos déjame darte algo- El padre de Eyquel le entrega entonces unas telas que envolvían algo, tras quitar las telas se revela un gran hacha de un brillante metal y su apellido grabado en ella con hermosas letras azules –Esta es el hacha de los Grunemond, no hay árbol en el que valga la pena usar esta hacha en esta parte del mundo, es muy filosa y poderosa y se dice que hace todo el trabajo por ti, y por eso quiero que la tengas en este viaje- Eyquel agacha la cabeza y acepta el hacha, sus lágrimas caían al sucio suelo de la pequeña casa –Estoy honrado padre- dijo entre sollozos Eyquel quien nunca había tenido el respeto de su padre este ahora le entregaba una rara arma familiar.
Tras una triste despedida de su madre y una breve despedida con una serie mirada con su padre Eyquel y Lezia ambos cargando una mochila cada uno con provisiones y Eyquel con su hacha en su cintura del lado derecho, ambos parten por el camino hacía Peshk, Un pueblo famoso por su gran producción de barcos y su gran pesca, Peshk alimenta Dru y este les provee madera, pero el cargamento de comida que se suponía debía llegar el día anterior nunca apareció, por suerte la comida no es una de las preocupaciones del pueblo pero aun así es extraño.
Y así comienza el viaje de unas seis horas a pie hasta el pueblo donde iniciará su aventura, de repente Lezia detiene a Eyquel y mira rápidamente hacia atrás –Alguien nos sigue- anuncia Lezia.
De los árboles al costado del camino sale de su escondite lentamente una rubia pecosa un poco más alta que Lezia pero más baja que Eyquel, era Sora su vecina, -¿Qué haces aquí?- preguntó Eyquel con algo de crueldad, Sora mira al suelo con vergüenza y comienza a hablar –Cuando éramos pequeños hice una promesa, la promesa de buscar una isla con un amigo, la promesa de perseguir la fantasía, cuando crecí abandoné ese amigo y su sueño porque creí que era todo mentira, pero la realidad me ha mostrado que puede que no sea mentira, y estoy aquí para pedirte que me permitas viajar contigo viejo amigo y podamos encontrar la magia juntos, como prometí en los viejos tiempos- Eyquel sonrió tras escuchar eso pero antes de responder Sora prosiguió –Mi padre es un mercader y ahora me entreno como cual, es costumbre de mi familia que como bien sabes es una gran familia de mercaderes que cuando cumplimos 18 salgamos con algunas provisiones y dinero y volvamos con mucho más que lo que teníamos al salir, y sé que si viajo contigo podré no solo vivir la aventura con la que soñábamos de niño, también encontraré la fortuna que ansío-Sora usaba un vestido violeta de una pieza que apenas le llegaban a las rodillas, aunque se podía notar que lo cortó, de seguro quería tener más comodidad para correr, además también cargaba con una mochila de provisiones, y tras una pequeña conversación Eyquel la aceptó en el grupo.
Un joven leñador, una familiar incapaz de hacer magia, y una aprendiz de mercader juntos en su viaje.
Así es como comienza la aventura.
domingo, 24 de febrero de 2013
Capítulo 4
Capítulo 4- Si tú no crees en tí mismo nadie más lo hará
Eyquel y la chica estaban en la habitación, ambos estuvieron dos días durmiendo y cuando Eyquel despertó ella seguía durmiendo, pero despertó apenas Eyquel tomó el cristal con sus manos, los padres de Eyquel también estaban ahí, fue el padre de Eyquel el que tomó el cristal con una tela y lo guardo junto a Eyquel. Todos exigían respuestas, y era hora de recibirlas y así la chica comenzó a hablar.
-Mi nombre es Lezia, todo lo que les voy a contar es una larga historia, así que tengan paciencia.
Existen dos mundos, este al que ustedes perteneces y otro llamado La tierra, existe un destino para cada uno de los mundos, uno es el destino mágico donde la magia y la naturaleza controlan al hombre pero estos viven y el otro es el destino tecnológico donde los humanos destruyen la naturaleza, lo dominan todo pero al final causan su autodestrucción- contaba la joven, Eyquel y su familia aún están perplejos al ver que la joven esté despierta y siguen sin creer aquel momento donde vieron una gran demostración de fuerza y velocidad, su voz era como la dulzura de una cereza y sus ojos de rosado color le daban un toque especial, Eyquel estaba maravillado y prestaba mucha atención mientras la joven proseguía su historia -La tierra estaba destinada al destino mágico mientras que ustedes debían de sufrir el destino tecnológico, pero los humanos del otro mundo se rehusaron a la magia e iniciaron una guerra, al final de la guerra ellos desterraron la magia y se hicieron con el destino tecnológico, el cual los llevó a su propia destrucción y dejaron de existir, la magia tras miles de años llegó a este mundo, así que ustedes que estaban condenados a destruirse a ustedes mismo con el avance tecnológico ahora su destino pasa a ser el mágico, el árbol de la última vez era solo el comienzo, pronto muchos más despertarán, el cristal solo aceleraría el proceso pero tienen que entender que la magia pasará a dominar este mundo ahora- tras decir estas palabras todos estaban perplejos, sin importar que intentaran el bosque se levantaría eventualmente y sería el fin de todos, el simple pensamiento de que su existencia estaba condenada a la muerte desde el inicio de los tiempos era abrumadora, y saber que ahora vivirán pero seguirán condenados, y entonces la joven prosiguió -La naturaleza cobrará vida y tomará control del hombre, peor ahora pasaré a explicar el cristal. La noche que cayó fuego del cielo esos eran los cristales, cada cristal le da a una persona el poder de hacer magia y también le da el control sobre un familiar tras derrotarlo, cada cristal tiene un guardián a su lado- La joven mira a Eyquel fijamente -Tú tomaste el cristal sin enfrentarme, y ahora el cristal te es inútil y yo estoy atada contigo- dijo con furia, peor Eyquel no entendía exactamente lo que ella quería decir, y Lezia tras ver la cara de incomprensión de Eyquel decidió explicarle mejor y así continúo hablando -No todos los humanos pueden hacer magia, solo ciertas personas pueden hacer y si desean un cristal deben vencer al guardián de ese cristal, y solo aquellos que tengan la capacidad de usar magia serán capaces de ganar- en ese mismo momento Eyquel la interrumpe -Pero tú estabas dormida y no había forma de despertarte-, Lezia mira a un costado con timidez y vergüenza y entonces admite -Soy muy perezosa por lo tanto me dormí- inmediatamente, con una cara de no poder creérselo Eyquel le grita –Entonces es tu culpa que no puedas estar despierta- ambos comienzan a discutir –Soy un familiar defectuoso, no puedo efectuar magia y tampoco tengo habilidades especiales, y como si fuera poco no gano energía al dormir, por eso es que tú usando el cristal el cual es la unión entre el mago y el familiar me pasas tú energía y por eso es que puedo estar despierta-. Lezia tras decir tristemente estar palabras comienza a llorar, para ella era un gran dolor ser un familiar sin habilidades que no pudo proteger su cristal y ahora estaba atada a una persona normal incapaz de usar magia, pero entonces unos brazos la rodean y se sorprende, Eyquel la estaba abrazando tenía los ojos llorosos y le susurró en el oído –Lezia, nunca vuelvas a decir algo así, no eres para nada defectuosa salvaste mi vida y la de todo el pueblo al derrotar al árbol ayer, eres más rápida y fuerte que cualquier persona que conozca, y ni mencionemos tu increíble belleza, así que no te atrevas a decirme nunca más que eres una persona defectuosa, si es por mi energía no te preocupes, me aseguraré de que siempre tengas parte de mi energía, quizás no pueda usar magia como tú dices pero aun así no soy mala persona, y encontraré alguien capaz de usar magia a quien entregarle el cristal, ¿así serás feliz verdad?- Eyquel se paró y le extendió una mano para ayudarla a levantarse ya que ella se sentó en el piso a llorar.
Lezia comenzó a llorar como nunca, la inútil persona que ella odiaba la había hecho sentir feliz, Lezia sabía que una vez una persona consigue el cristal está atado al familiar por siempre pero ella decide omitirle ese detalle a Eyquel y le extiende la mano para que este la ayude a levantarse, porque ella vio en esos ojos de joven soñador una persona que quizás no era capaz de usar magia o de pelear como un gran guerrero, pero eran los ojos de una persona que lo daría todo por cumplir sus metas y promesas.
Eyquel y la chica estaban en la habitación, ambos estuvieron dos días durmiendo y cuando Eyquel despertó ella seguía durmiendo, pero despertó apenas Eyquel tomó el cristal con sus manos, los padres de Eyquel también estaban ahí, fue el padre de Eyquel el que tomó el cristal con una tela y lo guardo junto a Eyquel. Todos exigían respuestas, y era hora de recibirlas y así la chica comenzó a hablar.
-Mi nombre es Lezia, todo lo que les voy a contar es una larga historia, así que tengan paciencia.
Existen dos mundos, este al que ustedes perteneces y otro llamado La tierra, existe un destino para cada uno de los mundos, uno es el destino mágico donde la magia y la naturaleza controlan al hombre pero estos viven y el otro es el destino tecnológico donde los humanos destruyen la naturaleza, lo dominan todo pero al final causan su autodestrucción- contaba la joven, Eyquel y su familia aún están perplejos al ver que la joven esté despierta y siguen sin creer aquel momento donde vieron una gran demostración de fuerza y velocidad, su voz era como la dulzura de una cereza y sus ojos de rosado color le daban un toque especial, Eyquel estaba maravillado y prestaba mucha atención mientras la joven proseguía su historia -La tierra estaba destinada al destino mágico mientras que ustedes debían de sufrir el destino tecnológico, pero los humanos del otro mundo se rehusaron a la magia e iniciaron una guerra, al final de la guerra ellos desterraron la magia y se hicieron con el destino tecnológico, el cual los llevó a su propia destrucción y dejaron de existir, la magia tras miles de años llegó a este mundo, así que ustedes que estaban condenados a destruirse a ustedes mismo con el avance tecnológico ahora su destino pasa a ser el mágico, el árbol de la última vez era solo el comienzo, pronto muchos más despertarán, el cristal solo aceleraría el proceso pero tienen que entender que la magia pasará a dominar este mundo ahora- tras decir estas palabras todos estaban perplejos, sin importar que intentaran el bosque se levantaría eventualmente y sería el fin de todos, el simple pensamiento de que su existencia estaba condenada a la muerte desde el inicio de los tiempos era abrumadora, y saber que ahora vivirán pero seguirán condenados, y entonces la joven prosiguió -La naturaleza cobrará vida y tomará control del hombre, peor ahora pasaré a explicar el cristal. La noche que cayó fuego del cielo esos eran los cristales, cada cristal le da a una persona el poder de hacer magia y también le da el control sobre un familiar tras derrotarlo, cada cristal tiene un guardián a su lado- La joven mira a Eyquel fijamente -Tú tomaste el cristal sin enfrentarme, y ahora el cristal te es inútil y yo estoy atada contigo- dijo con furia, peor Eyquel no entendía exactamente lo que ella quería decir, y Lezia tras ver la cara de incomprensión de Eyquel decidió explicarle mejor y así continúo hablando -No todos los humanos pueden hacer magia, solo ciertas personas pueden hacer y si desean un cristal deben vencer al guardián de ese cristal, y solo aquellos que tengan la capacidad de usar magia serán capaces de ganar- en ese mismo momento Eyquel la interrumpe -Pero tú estabas dormida y no había forma de despertarte-, Lezia mira a un costado con timidez y vergüenza y entonces admite -Soy muy perezosa por lo tanto me dormí- inmediatamente, con una cara de no poder creérselo Eyquel le grita –Entonces es tu culpa que no puedas estar despierta- ambos comienzan a discutir –Soy un familiar defectuoso, no puedo efectuar magia y tampoco tengo habilidades especiales, y como si fuera poco no gano energía al dormir, por eso es que tú usando el cristal el cual es la unión entre el mago y el familiar me pasas tú energía y por eso es que puedo estar despierta-. Lezia tras decir tristemente estar palabras comienza a llorar, para ella era un gran dolor ser un familiar sin habilidades que no pudo proteger su cristal y ahora estaba atada a una persona normal incapaz de usar magia, pero entonces unos brazos la rodean y se sorprende, Eyquel la estaba abrazando tenía los ojos llorosos y le susurró en el oído –Lezia, nunca vuelvas a decir algo así, no eres para nada defectuosa salvaste mi vida y la de todo el pueblo al derrotar al árbol ayer, eres más rápida y fuerte que cualquier persona que conozca, y ni mencionemos tu increíble belleza, así que no te atrevas a decirme nunca más que eres una persona defectuosa, si es por mi energía no te preocupes, me aseguraré de que siempre tengas parte de mi energía, quizás no pueda usar magia como tú dices pero aun así no soy mala persona, y encontraré alguien capaz de usar magia a quien entregarle el cristal, ¿así serás feliz verdad?- Eyquel se paró y le extendió una mano para ayudarla a levantarse ya que ella se sentó en el piso a llorar.
Lezia comenzó a llorar como nunca, la inútil persona que ella odiaba la había hecho sentir feliz, Lezia sabía que una vez una persona consigue el cristal está atado al familiar por siempre pero ella decide omitirle ese detalle a Eyquel y le extiende la mano para que este la ayude a levantarse, porque ella vio en esos ojos de joven soñador una persona que quizás no era capaz de usar magia o de pelear como un gran guerrero, pero eran los ojos de una persona que lo daría todo por cumplir sus metas y promesas.
domingo, 17 de febrero de 2013
Capítulo 3
Capítulo 3-A veces solo nesecitamos amar algo para darnos cuenta de lo hermosa que es la vida.
El sol se ocultaba a lo lejos tras los interminables árboles que formaban el bosque, los habitantes del pueblo estaban junto al río presenciando algo que nunca creyeron que podría existir, un árbol que caminaba y hablaba y además odia a los humanos y principalmente a los leñadores, en ese mismo instante tenía en su mano a Eyquel un simple joven leñador, pero el árbol tenía otros motivos para estar lastimando a ese joven ya que ese simple joven había encontrado un artefacto que básicamente portaba magia y eso causó que el árbol despertara y ahora lo quiere para despertar al resto de los árboles y acabar con el pueblo que tanto tiempo los han hecho sufrir.
Eyquel cada vez estaba más cansado, perdía todas sus energías y estaba a punto de caer dormido, el árbol quería la gema y por eso Eyquel había logrado llevar su mano al bolsillo para intentar sacar la gema y tirarla al río pero no podía sacar su mano por estar apretado por las raíces que formaban la mano del árbol, eso causó que su mano estuviera en contacto con la piedra por mucho rato causando que su energía fuera succionada.
Ninguno de los aldeanos podía hacer nada para ayudar, ninguno tenía la fuerza o los medios para acabar con un árbol que puede devolver el golpe, la madre de Eyquel lloraba mientras veía como su hijo estaba al borde de la muerte, y su padre contenía su furia interior causada por la impotencia de no poder hacer nada, de repente mira hacia atrás para ver una mujer viniendo a enorme velocidad, gran cabello rojo y un vestido que reconocía, era la mujer que dormía en la casa, la habían encontrado con sus ropas rotas así que la madre de Eyquel la cambió y le puso un simple vestido de color azul y blanco y bastante cómodo por eso se lo puso para que durmiera y gracias a eso ella podía correr con facilidad, pero tenía una velocidad nunca antes vista –Esa es mi hacha- exclamó el padre de Eyquel al ver que ella venía con su hacha de leñador que estaba en su casa, con su velocidad llegó sin problema al pie del árbol, preparó el hacha y le dio un gran golpe que hizo que pedazos de madera salieran volando, nunca antes nadie había visto un golpe tan fuerte, era como la fuerza de dos grandes hombres en una pequeña mujer de un metro sesenta.
Para los árboles un simple golpe era un eterno dolor y este golpe valía por dos por la extrema fuerza de la mujer, el árbol grita de dolor y suelta a Eyquel pero la joven suelta el hacha y lo agarra antes de que tocara suelo y rápidamente se aleja del árbol antes de que este contraataque, deja a Eyquel un poco más lejos de la multitud fuera del alcance del árbol y le dice –No sueltes esa piedra por nada del mundo, espera aquí-, Eyquel estaba muy cansado y hasta se puso pálido, la piedra le succionaba toda energía y vida dentro de él, lo que más quería era tirarla lejos pero esa mujer había despertado y sabía de la piedra, además de que lo había salvado así que lo menos que podía hacer era obedecerla al menos por un rato, y con el esfuerzo de mantener los ojos abiertos y no desmayarse Eyquel vio como ella comenzó a correr hacia el árbol a una gran velocidad.
Ella tomó el hacha que estaba en el suelo y volvió a golpear al árbol con todas sus fuerzas, el árbol no podía razonar por el dolor así que comenzó a tirar golpes y patadas al azar pero ella era muy rápida y podía esquivar todos eso golpes con facilidad, entonces uno de los puñetazos del árbol se entierra en el suelo y ella comienza a trepar su brazo, el árbol la ve y reacciona con mucha furia pero antes de poder siquiera reaccionar ella lanza el hacha la cual acierta el ojo de la criatura, entre sus gritos el árbol arranca su brazo del suelo pero la pelirroja logra aterrizar sin problemas y ve como el árbol se retuerce de dolor y cae al río, y entonces cesó todo movimiento, cuando todo se tranquilizó ella soltó un gran suspiro, y mira hacia donde había dejado a Eyquel y le grita –Ya puedes soltar la piedra- y Eyquel quién estaba muy sorprendido por todo lo sucedido, casi paralizado del shock, lentamente deja la piedra caer de su mano y sus últimas fuerzas desaparecen cayendo en un profundo sueño, inmediatamente lo mismo le pasa a la joven que había derrotado a la horrible criatura y salvado el pueblo.
El sol se ocultaba a lo lejos tras los interminables árboles que formaban el bosque, los habitantes del pueblo estaban junto al río presenciando algo que nunca creyeron que podría existir, un árbol que caminaba y hablaba y además odia a los humanos y principalmente a los leñadores, en ese mismo instante tenía en su mano a Eyquel un simple joven leñador, pero el árbol tenía otros motivos para estar lastimando a ese joven ya que ese simple joven había encontrado un artefacto que básicamente portaba magia y eso causó que el árbol despertara y ahora lo quiere para despertar al resto de los árboles y acabar con el pueblo que tanto tiempo los han hecho sufrir.
Eyquel cada vez estaba más cansado, perdía todas sus energías y estaba a punto de caer dormido, el árbol quería la gema y por eso Eyquel había logrado llevar su mano al bolsillo para intentar sacar la gema y tirarla al río pero no podía sacar su mano por estar apretado por las raíces que formaban la mano del árbol, eso causó que su mano estuviera en contacto con la piedra por mucho rato causando que su energía fuera succionada.
Ninguno de los aldeanos podía hacer nada para ayudar, ninguno tenía la fuerza o los medios para acabar con un árbol que puede devolver el golpe, la madre de Eyquel lloraba mientras veía como su hijo estaba al borde de la muerte, y su padre contenía su furia interior causada por la impotencia de no poder hacer nada, de repente mira hacia atrás para ver una mujer viniendo a enorme velocidad, gran cabello rojo y un vestido que reconocía, era la mujer que dormía en la casa, la habían encontrado con sus ropas rotas así que la madre de Eyquel la cambió y le puso un simple vestido de color azul y blanco y bastante cómodo por eso se lo puso para que durmiera y gracias a eso ella podía correr con facilidad, pero tenía una velocidad nunca antes vista –Esa es mi hacha- exclamó el padre de Eyquel al ver que ella venía con su hacha de leñador que estaba en su casa, con su velocidad llegó sin problema al pie del árbol, preparó el hacha y le dio un gran golpe que hizo que pedazos de madera salieran volando, nunca antes nadie había visto un golpe tan fuerte, era como la fuerza de dos grandes hombres en una pequeña mujer de un metro sesenta.
Para los árboles un simple golpe era un eterno dolor y este golpe valía por dos por la extrema fuerza de la mujer, el árbol grita de dolor y suelta a Eyquel pero la joven suelta el hacha y lo agarra antes de que tocara suelo y rápidamente se aleja del árbol antes de que este contraataque, deja a Eyquel un poco más lejos de la multitud fuera del alcance del árbol y le dice –No sueltes esa piedra por nada del mundo, espera aquí-, Eyquel estaba muy cansado y hasta se puso pálido, la piedra le succionaba toda energía y vida dentro de él, lo que más quería era tirarla lejos pero esa mujer había despertado y sabía de la piedra, además de que lo había salvado así que lo menos que podía hacer era obedecerla al menos por un rato, y con el esfuerzo de mantener los ojos abiertos y no desmayarse Eyquel vio como ella comenzó a correr hacia el árbol a una gran velocidad.
Ella tomó el hacha que estaba en el suelo y volvió a golpear al árbol con todas sus fuerzas, el árbol no podía razonar por el dolor así que comenzó a tirar golpes y patadas al azar pero ella era muy rápida y podía esquivar todos eso golpes con facilidad, entonces uno de los puñetazos del árbol se entierra en el suelo y ella comienza a trepar su brazo, el árbol la ve y reacciona con mucha furia pero antes de poder siquiera reaccionar ella lanza el hacha la cual acierta el ojo de la criatura, entre sus gritos el árbol arranca su brazo del suelo pero la pelirroja logra aterrizar sin problemas y ve como el árbol se retuerce de dolor y cae al río, y entonces cesó todo movimiento, cuando todo se tranquilizó ella soltó un gran suspiro, y mira hacia donde había dejado a Eyquel y le grita –Ya puedes soltar la piedra- y Eyquel quién estaba muy sorprendido por todo lo sucedido, casi paralizado del shock, lentamente deja la piedra caer de su mano y sus últimas fuerzas desaparecen cayendo en un profundo sueño, inmediatamente lo mismo le pasa a la joven que había derrotado a la horrible criatura y salvado el pueblo.
¿Sabías que en el mundo en el que se basa esta historia no
existe pizca de magia? por si no había quedado claro, es un mundo prácticamente
idéntico a lo que conocemos como la época medieval
viernes, 15 de febrero de 2013
Capítulo 2
Capítulo 2- Los sueños rara vez nos encuentran antes que nosotros a ellos
-Es que aprendí a distinguir entre la realidad y la fantasía- gritó Sora, Eyquel decidió caminar en dirección opuesta lo más lejos posible de Sora mientras dice –Qué puedas distinguirlas no significa que tengas qué cerrarte a una, no eres sabia o más madura por eso, aquel qué cierra su mente nunca podrá ver lo qué hay más allá- Sora se quedó dónde estaba mirando como Eyquel se alejaba –Eres tan infantil Eyquel Grunemond- se dijo a sí misma Sora antes de volver a su casa por la dirección en la que vino.
-Es que aprendí a distinguir entre la realidad y la fantasía- gritó Sora, Eyquel decidió caminar en dirección opuesta lo más lejos posible de Sora mientras dice –Qué puedas distinguirlas no significa que tengas qué cerrarte a una, no eres sabia o más madura por eso, aquel qué cierra su mente nunca podrá ver lo qué hay más allá- Sora se quedó dónde estaba mirando como Eyquel se alejaba –Eres tan infantil Eyquel Grunemond- se dijo a sí misma Sora antes de volver a su casa por la dirección en la que vino.
En el puente sobre el río cercano al pueblo Eyquel miraba su reflejo en el agua, para él eso era mágico ya que el agua reflejaba la realidad tal y como era, pero bajo ella había todo un mundo tanto de hermosas piedras como de diversos peces que nadie puede ver a no ser que se tomen el tiempo de mirar, Eyquel creía que la magia estaba camuflada en la realidad y solo aquellos que se esforzaban podrían llegar a verla, criaturas inimaginables, extraños poderes, lugares hermosos. Una leyenda antigua habla de la isla de la fantasía un lugar separado del mundo donde todas esas cosas existen, y es el sueño de Eyquel encontrar esa isla.
Junto al río estaba un gran bosque, Eyquel lo conoce bien ya
que él y su padre son leñadores, Eyquel al estar tan concentrado en el agua no
notó a uno de los árboles moviéndose pero no un movimiento como si de un viento
fuerte se tratara, el árbol había arrancado sus raíces del suelo y había
comenzado a caminar en dirección a Eyquel, La realidad qué reflejaba el agua
comenzaba a distorsionarse debido a los poderosos pasos que daba la criatura
árbol y entonces Eyquel despierta de su trance y logra ver un árbol gigantesco
capaz de caminar, prácticamente se había transformado ya que tenía dos piernas
al igual que dos brazos y la parte de más arriba era su cara la cual tenía dos
ojos una boca, y sobre su cabeza se
encontraban el resto de las ramas y hojas qué componían al árbol. El árbol se
movía más rápido de lo que Eyquel creía y antes de poder reaccionar ya había
cruzado el río, para Eyquel un árbol andante era la realización de sus sueños
la magia existe pero por culpa de estar perplejo ante la criatura esta blande
su brazo de una forma muy rápida y con su mano atrapa a Eyquel y lo acerca a su
cara para tener una conversación con él –Maldito leñador, llevas años asesinándonos
y ahora que me has despertado podré obtener mi venganza- decía el árbol, Eyquel
estaba atónito al ver un árbol hablar, estaba bastante alto ya que el árbol
tenía unos diez metros, el árbol apretó con fuerza su mano y el pobre Eyquel
gritó del dolor, no entendía lo que decía el árbol, él no recordaba haber
despertado al árbol, -¿tendrá que ver con la chica o el cristal?- pensaba
Eyquel pero sus pensamientos se vieron interrumpidos por los gritos del árbol –Dame
el cristal para que pueda despertar a los míos o lo quitaré de tu cadáver-
mientras apretaba con fuerza a Eyquel, -Bastante violento para ser un árbol-
Logra decir Eyquel a pesar del dolor –Los tuyos llevan matándonos años, cada
uno de nosotros tiene vida, familia y amigos, y no podemos hacer nada más que
mirar cuando vienen los tuyos y comienzan a matar a los nuestros de una forma
lenta y dolorosa, lo miramos gritar con cada hachazo, cada vez que ustedes cortan
un árbol el bosque llora, y ahora gracias a la piedra que cayó del cielo
podemos despertar y obtener nuestra venganza- gritaba con mucha furia,y cada vez apretaba más a Eyquel, los gritos
de ambos atrajeron a los que vivían cerca incluyendo los padres de Eyquel para
presenciar la mágica criatura sujetando la débil vida del pobre muchacho
.
¿Sabías qué Grunemond viene de grünen Mond qué significa
luna verde en alemán?
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